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El Ebro, camino de agua

Salas de exposición

Museu de les Terres de l´Ebre : Salas de exposición : El Ebro, camino de agua

EXPOSICIÓN “EL EBRO: CAMINO DE AGUA”. ESCENOGRAFÍAS QUE EVOCAN LA MEMORIA Y LAS EMOCIONES

La exposición presenta cinco ámbitos temáticos que se entrelazan, evoca al visitante la memoria y la cultura fluviales, muestra la fuerte presencia del Ebro en la historia y la identidad colectiva, y reflexiona sobre el futuro del territorio basándose en el mismo río.

El río que da la vida
Que el Ebro es un gran río, se evidencia en múltiples aspectos, como se constata en los elevados valores naturales y en la biodiversidad de las comunidades de seres vivos que habitan. La influencia del río en la vegetación y la fauna no se limita al curso de agua (peces, náyades, insectos, algas ...), sino que se dispersa, extendiéndose por islas y galachos y por las orillas, donde los bosques de ribera constituyen un biotopo, ufano y exótico que acoge también un notable población animal (aves, nutrias, tortugas ...), en medio de las terrazas colindantes.

El río cuna
El valle del Ebro concentra la mayor densidad de población de las Terres de l’Ebre, incluyendo las ciudades más grandes: Tortosa, Amposta, Deltebre, Móra d’Ebre o Flix. Cerca del río se han establecido unas formas de vida y de convivencia singulares: además de ir a lavar oa buscar agua, el río ha propiciado el trabajo (la huerta, la cestería o la alfarería ...), las orillas opuestas han necesitado encontrarse (pasos de barca, puentes); la fiesta ha tomado formas marcadamente fluviales (regatas, juegos ...). Pero, a menudo, el río también ha sido el escenario de las formas más dramáticas de los conflictos humanos y, por su papel geoestratégico, los pueblos ribereños han sufrido los efectos de las guerras. La relación entre los hombres y el río ha sido marcada por las riadas, que episódicamente sacudían el valle y, a pesar de tener consecuencias trágicas (1617, 1787, 1866, etc.), también bonificaban las tierras agrícolas.

El río camino
El mismo río ha sido fuente de alimento y de comercio: la pesca fluvial ha sido una práctica presente en todos los pueblos ribereños y ha originado un riquísimo repertorio de conocimientos y de tipologías de artes de pesca con las que se capturaban sabogues, esturiones , madrillas, barbos, anguilas, lisas, lubinas, etc. El Ebro también ha sido la principal vía de comunicación entre el interior y la costa. Hay subido y bajado mercancías y personas, lo que configuró una vía de civilización y de intercambio. Junto a vapores, muletas, pontonas, chalanas y otros modelos, la embarcación fluvial más característica era el laúd. Hasta los años sesenta del siglo pasado, los linajes de pescadores, arraeces, calafates ... marcaron el carácter de los pueblos y, con sus conocimientos y la idiosincrasia de sus oficios, se convirtieron en un grupo social específico: la gente de río.

El río cautivo
La fuerza y las posibilidades del Ebro han suscitado la ambición y el interés por explotar los recursos. Desde la época moderna, proyectos de navegación, canalización o, más modernamente, energéticos, han considerado el río como el gran generador de riqueza, un recurso supuestamente eterno e inagotable. El Ebro se convierte contemporáneamente un importante motor económico y los proyectos impulsados desde fuera del territorio han centrado en considerarlo como el espacio idóneo para ubicar la industria pesada (química, nuclear, térmica ...) o bien como un caudal de agua que se podía canalizar, desviar o trasvasar lejos. En los últimos años, el papel del río ha sido reivindicado socialmente y se ve integrado como un factor esencial en la planificación territorial y en el desarrollo sostenible.

El río ahora
Pero el Ebro no es sólo un símbolo de identidad o el marco de un legado patrimonial vinculado a formas de vida del pasado. El río es un referente en el presente y el futuro de las tierras ribereñas, y este ámbito pretende ser una ventana abierta al río y una plataforma para la reflexión colectiva.

Museu de les Terres de l´Ebre : Salas de exposición : El Ebro, camino de agua

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